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Analizando la sábana santa de Turín

. 13/4/09
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Desde 1898, hasta hoy, las más variadas disciplinas del saber humano, como la anatomía, arqueología, exégesis bíblica, química, física, electrónica, fotografía, se han aplicado con creciente perfección al análisis de este documento; de modo que, como señala oportunamente una experta en los estudios sobre la Sábana, hoy su autenticidad no se encuentra en discusión (M. E. Patrizi, La macro-fotografia nello studio della Sindone, en «Il Tempo», 30-III-1978).

Pero no son pocos los escépticos que a pesar de todo siguen poniendo en tela de juicio su autenticidad. El 21 de abril de 1988 se extrajo un fragmento del sagrado lino –8’1 x 1’6 cm.–, repartido después en tres fragmentos que se enviaron a otros tantos laboratorios de datación con el método del carbono 14: Tucson, Oxford y Zurich. Sus trabajos se desarrollaron en absoluto silencio, hasta que en conferencia de prensa, el 14 de octubre, los tres responsables de los citados laboratorios dieron al mundo una noticia que para los creyentes pareció increíble. El carbono 14 trasladaba la fecha de la Sábana, que hasta ahora se consideraba de la época de Cristo, a la Edad Media, entre los años 1260 y 1390, deduciéndose, en consecuencia, que era una falsificación.

Carbono 14

«Ahora bien, ¿los laboratorios habrán descontado la cantidad de carbono que la Sábana ha debido ir absorbiendo indudablemente a lo largo de los 19 siglos transcurridos, carbono procedente de las velas, de la respiración de los fieles...?»

Por otra parte, la elección como método de análisis del método del acelerador en lugar del método del cálculo proporcional pareció enseguida a muchos expertos el menos indicado para muestras pequeñas como las analizadas de la Sábana, porque en cada uno de los pasos de este método existe la posibilidad de que se añada carbono a la muestra, alterando consiguientemente su datación. Habría que esperar, pues, a que la ciencia perfeccione el método del carbono radioactivo y sobre todo encuentre el modo de aislar el carbono correspondiente a la edad de la Sábana del añadido a ella posteriormente.

Frente a quienes dieron la cuestión por terminada con las tres pruebas realizadas en 1988, otros muchos investigadores siguieron preguntándose por la razón de la discordancia entre ese dato y todos los demás resultados científicos anteriormente explicados. Con sus investigaciones se ha avanzado mucho en la explicación de las causas que pueden haber distorsionado la edad de la Sábana según el método de datación por carbono 14, e incluso del modo en que pudo haberse formado la imagen de la Sábana:

–El doctor Garza Valdés, investigador del Instituto de Microbiología de San Antonio en Texas, ha comprobado también experimentalmente que sobre la tela de la Sábana –igual que sucede en otros objetos que contienen sangre– abunda un compuesto biológico formado por hongos y bacterias, que no fue eliminado con los tratamientos de limpieza a que fueron sometidas las muestras analizadas con el método del carbono-14.

–El doctor D. Kouznetsov, premio Lenin de Ciencias y Director del Laboratorio de investigación de biopolímeros E. A. Sedov, de Moscú, ha realizado un experimento que puede tener una enorme trascendencia. Adquirió una tela de lino originaria de Israel, datada según el C-14 en el año 200, y la sometió a un calor intenso, en presencia de plata, similar al padecido por la Sábana durante el incendio de Chambéry, después de lo cual fue datada trece siglos más tarde.

–J-B. Rinaudo –investigador en medicina nuclear del laboratorio de Biofísica de la Facultad de Medicina de Montpellier–, ha aportado su experiencia para formular una hipótesis que explicaría al mismo tiempo cómo se formó la imagen monocroma que nadie ha logrado hasta hoy explicar ni reproducir, y por qué ante el carbono 14 la tela fue rejuvenecida en 13 siglos. En resumen, él parte de suponer que se produjo en el cuerpo muerto del crucificado una irradiación de energía desconocida, con un número igual de neutrones y de protones. La irradiación de los protones produciría una quemadura superficial, oscureciendo la tela por oxidación de la celulosa, mientras que los neutrones enriquecerían la tela en carbono 14 y la rejuvenecerían. Realizados los experimentos correspondientes en un acelerador de partículas del Centro de Estudios Nucleares de Grenoble y en el reactor de la Central de Energía Atómica de Soclay, la hipótesis del doctor Rinaudo se ha verificado exactamente].

Fundamentados en tantas pruebas científicas coincidentes, podemos, pues, considerar ciertamente la Sábana Santa como una reliquia, como un icono de Cristo, como un puente ideal y al mismo tiempo real entre nuestra época y la de Jesús. Debemos atender a la expresión salida de sus labios: «Si no queréis creerme mí, creed al menos a mis obras» (Jn 10, 38).

La fecha de origen de la Sábana se ha investigado también estudiando la radiación del carbono 14 o C-14 que en ella se contiene. El C-14 es un isótopo del carbono normal o C-12.

De este modo es posible saber, al menos en teoría, la edad de los restos de organismos confrontando su actividad en carbono 14 con la de los organismos actualmente vivos.

Con estas premisas, hay que precisar que son numerosos los errores que pueden producirse, por varias causas, en la aplicación del método. Algunos de ellos derivan de las alteraciones del nivel actual del carbono 14 debido a factores antropo-geoquímicos. Otros derivan de la contaminación, de variada naturaleza, a la que pueden estar sometidos los materiales a fechar. Otros pueden depender de los instrumentos y métodos utilizados en la investigación.

El siguiente gráfico ilustra una muestra de fechas tomadas del diario científico Radiocarbon and Science. Presenta una comparación de las fechas de carbono 14 con fechados de especímenes por la estructura geológica de tiempo. Las fechas geológicas o eras fueron determinadas por los evolucionistas hace más de 100 años y son todavía reconocidas por la mayoría de los científicos de hoy como exactas y razonables.

MUESTRA FECHA CARBONO-14 FECHA GEOLOGICA
Tigre diente de sable 28.000 100.000 - 1.000.000
Mamut 11.000 20.000 - 35.000
Gas natural 14.000 50.000.000
Carbón 1.680 100.000.000

Diversos estudios demuestran la inexactitud de la prueba del Carbono14 como la de la momia conocida como de Manchester se le atribuyó una edad anterior a las vendas de 800-1.000 años; una foca marina, recién muerta resultó muerta en 1700; la piel de un mamut de hace unos 26.000 años,
El tejido:

Sabemos que las leyes naturales son férreas e inmutables; actúan según lo establecido por el Creador, sin admitir por propia iniciativa excepciones con nadie. Ahora bien, el caso del incendio de Chambéry es una gran excepción –y, como dice San Ambrosio, lo que va más allá de la naturaleza procede del Autor de la naturaleza–. Además, como cada efecto exige una causa proporcionada, tal causa debe buscarse por encima de la sencilla naturaleza, y esto es signo de que la Sábana de Turín está verdaderamente en el corazón de Alguien. Alguien que puede modificar las leyes inflexibles, Alguien que ordenó a éstas suspender su poder en beneficio de aquella realidad singular que Él quería proteger, salvaguardándola de la inexorable función destructiva de las llamas.

Con estas consideraciones se pone de relieve que la necesidad –por razones de lógica, no de fe– de una intervención por encima de las leyes naturales confirma la autenticidad de la Reliquia. En aquella Sábana, verdaderamente había quedado envuelto, por tres días, el cuerpo martirizado del Hijo, y de ahí había resucitado, dejándonos la imagen fiel de la propia realidad del Hombre, del Verbo que se había encarnado por nosotros y para nuestra salvación. No es creíble, en efecto, que tal intervención superior se hubiera producido para cuidar y defender una... falsificación.

Es, por tanto, una prueba más a favor de quien tiene el convencimiento de que la Sábana Santa de Turín no solo es auténtica, sino que además lleva consigo misma un mensaje de gran elocuencia para creyentes y no creyentes: el mensaje de la existencia de un Dios Omnipotente, infinitamente inteligente y genial, capaz de dirigir los lugares, los tiempos y los modos de revelarse al género humano, movido por un amor sin límites y salvador.

[J. Kilmon, en www.historian.net/shroud. htm, explica que del examen físico de la Sábana se deriva que se trata de una tela que mide 4’6 x 1’1 metros, correspondiente a la medida estandar de 8 x 2 cúbitos filetáricos utilizada en Palestina durante el siglo primero. El dibujo del tejido es probablemente sirio, del siglo primero; contiene algodón de una especie de Oriente Medio que no se encuentra en Europa, el Gossypium herbaceum. Se concluye, pues, que la Sábana fue confeccionada en el Oriente Medio, con mucha probabilidad en Siria, con un diseño utilizado en el siglo primero, aunque bastante raro y costoso].

Anatomía:
De acuerdo con el resumen que hace el Centro Español de Sindonología en loc. cit. de las investigaciones realizadas desde el punto de vista de la medicina legal, el primer cirujano que comprobó la absoluta exactitud anatómica de esas heridas fue, como hemos visto, el profesor de Anatomía comparada de la Sorbona Yves Delage. Para él no existía la menor duda de que sólo un hombre que hubiera padecido los tormentos físicos de Jesús podría haber dejado tales huellas.

Son ya una multitud los médicos que a lo largo del siglo XX han corroborado estas afirmaciones, desde los pioneros como Pierre Barbet –cirujano del Hospital de San José de París– o Giovanni Judica-Cordiglia –profesor de medicina legal de la Universidad de Milán–, hasta los más próximos a nosotros, que han podido comprobar sobre la propia tela sus afirmaciones, como el Dr. Robert Buckley –médico forense, patólogo del Hospital de Los Angeles, California–, el Dr. Rudolf W. Hynek – de la Academia de medicina de Praga– o el Dr. Pier Luigi Baima Bollone –profesor de medicina legal de la Universidad de Turín–.

En resumen, de sus resultados se deriva que la distribución de las heridas en la Sábana es anatómicamente perfecta y que refleja muchos detalles desconocidos en la Edad Media. Son muchas las lesiones que se muestran en la Sábana con plena exactitud. Han ido apareciendo a lo largo del relato de la pasión en la Sábana Santa:

–El cartílago de la nariz, que aparece roto y desviado a la derecha, efecto de un bastonazo o de una caída, pues se han encontrado restos microscópicos de tierra de las mismas características físicas que la de Jerusalén en esa zona de la nariz y también en la rodilla izquierda y en la planta de los pies.

–Una gran contusión que aparece bajo la región malar derecha, efecto de un bastonazo propinado con un palo corto y redondo de 4-5 cm. de diámetro.

–Diversas escoriaciones en la mejilla derecha y la región frontal; llagas sobre los arcos supraorbitales, tumefacción del arco ciliar derecho.

–Las marcas sangrantes de más de 50 orificios de la corona de espinas, correspondientes las más importantes con venas y arterias reales.

–Las heridas y contusiones a lo largo de todo el cuerpo, más de 600, y las marcas de azotes, unas 120, idénticas a las que dejaría el instrumento de flagelación utilizado por los romanos, el flagrum taxillatum.

La herida del costado, de forma elíptica, del mismo diámetro, 4’4 x 1’4 cm., que las lanzas romanas que, a diferencia de las demás heridas, se infirió post mortem.

En relación con las afirmaciones de que la Sábana sea una falsificación hecha en la Edad Media, vemos en ella elementos anatómicos que no se conocían en esa época, como el halo de suero alrededor de las manchas de sangre –no apreciable a simple vista–, las salpicaduras y sinuosidades de los regueros de sangre, la hinchazón del abdomen, típico de la asfixia.

Por otra parte, algunos aspectos de la imagen contradicen las representaciones de Cristo corrientes en la Edad Media, ajustándose perfectamente, en cambio, a la realidad de la muerte del Crucificado, como la corona de espinas en forma de casco, los clavos de las manos en el carpo y no en las palmas, la lanzada en el costado derecho y no en el izquierdo. Hay que destacar también que representar a Cristo completamente desnudo hubiera supuesto un escándalo en aquella época.

Sobre el grupo étnico al que podría pertenecer el hombre de la Sábana, hay coincidencia entre los antropólogos. Así, T. Dale Steward, del Museo Smithsoniano de Ciencias Naturales, afirma que los rasgos faciales son «los propios del grupo racia judio o semítico»].

Sangre:

Este tema fue desarrollado por Heller y Adler, expertos en análisis de sangre, que investigaron más allá del simple estudio óptico de McCrone. Aplicando diversas técnicas determinaron que, mientras los pigmentos de los pintores contienen óxido de hierro contaminado con manganeso, niquel y cobalto, el óxido de hierro de la Sábana era relativamente puro. Descubrieron, investigando los procedimientos de elaboración del tejido de lino, que es normal que aparezca óxido de hierro puro en el proceso de fermentación del tejido en grandes barriles abiertos de agua. Por tanto, el óxido de hierro, abundante en el lino de la Sábana, no es obra de pigmentos de algún pintor. A continuación se procedió a aplicar el análisis microespectrofotométrico a las partículas de sangre de una de las fibras de la Sábana identificando infaliblemente hemoglobina, porfirina, bilirrubina, albúmina y proteina. Así pues, las manchas del tejido no son pigmento de pintor, sino sangre verdadera, y estas manchas impregnaron el tejido antes de la formación de la imagen.

Por otra parte, trabajando con una mayor variedad de muestras de sangre de las fibras de la tela, el patólogo P. Baima Bollone, utilizando inmunoquímica, confirmó los descubrimientos de Heller y Adler e identificó la sangre como perteneciente al grupo sanguíneo AB, prevalente en los judíos. Es significativo que el análisis del tejido muestra altos niveles de bilirrubina, lo que concuerda con los golpes y azotes que se muestran en la imagen del Hombre de la Sábana].

¿Significa esto que en la época medieval (supuestamente hacia el año 1300)edad fechada la primera vez éstos conocian del grupo sanguineo AB que es el que prevalece en los judíos?No rotundamente, es imposible que hacia el año 1300 de nuestra era los que supuestamente "inventaron" la Sábana Santa cayeran en colocar sangre del grupo sanguineo judio porque 700 años despues se iba a investigar....claro que no porque en esa época no sabian ni lo que era un grupo sanguineo, solo fue hasta el siglo XX cuando lo descubrieron.


Imprimación:

[De la investigación realizada en 1978 por el STURP, equipo de científicos estadounidenses que solicitó y obtuvo permiso para realizar una exploración sobre la Sábana en Turín se derivan importantes conclusiones sobre la formación de la imagen de la Sábana Santa.

Este equipo pudo trabajar directamente con la Sábana durante 120 horas, utilizando las técnicas de investigación más avanzadas, de entre las cuales pueden destacarse:

–unas 5.000 fotografías normales y con rayos infrarrojos y ultravioleta;

–análisis computerizado de la imagen con el aparato VP8, capaz de obtener el relieve del cuerpo que estuvo envuelto por la Sábana;

–microscopía, macroscopía, microdensitómetro y espectroscopio;

–pruebas químicas, más de 1.000, de las mancas de sangre, agua y otros restos, así como de otros pigmentos orgánicos e inorgánicos, que aparecen en la Sábana.

Sus principales conclusiones fueron:

–Las manchas de sangre de la Sábana son realmente sangre.

–La imagen contiene al menos nueve características que obligan a excluir todas las técnicas conocidas para realizar la imagen (tintura, tinte, polvo, contacto directo, vaporigrafía, vapor y contacto). Esas características son: absoluta superficialidad, extrema pormenorización, plena estabilidad térmica y química, comprobada ausencia de pigmentación de cualquier clase, estabilidad al agua, no direccionalidad, negatividad y tridimensionalidad].

¿Que tipo de maquinaria poseian en el medievo para realizar tal proeza?

Radiación:

De entre las varias hipótesis adelantadas, desde la pictórica hasta la hemática, desde la de la fluorescencia hasta la de la radiación atómica, la más convincente en plano teórico y avalada por los resultados del laboratorio es aquella que podríamos denominar de la difusión luminosa de irradiaciones residuales secundarias, presentada por el doctor Rodante en el III Congreso Internacional de Estudios sobre la Sábana Santa, en un informe complementado con numerosas diapositivas demostrativas. El informe se llamaba Un relámpago de luz en el umbral del tercer Milenio. Ahora bien, mientras Rodante recurre a la luz del sol, penetrando desde el exterior al interior, en el caso de la Sábana Santa original el flujo debió haber salido del interior del cuerpo resucitante de Jesús o, mejor aún, de un fulgor que lo envolviera por todos lados.

[El padre Jorge Loring, jesuita, autor de La Sábana Santa, dos mil años después (Planeta, Barcelona 2000), escribe: «Esto fue un descubrimiento de los doctores en ciencias físicas de la NASA americana Jackson y Jumper. Ellos opinan que la imagen se produjo por una radiación. Cuando expusieron su descubrimiento en el Congreso científico internacional sobre la Sábana Santa, en Turín, siempre que hablaban de esta radiación añadían: “radiación instantánea”. Yo le pregunté a Jackson el porqué, y él me contestó: “Porque los hilos no están carbonizados, sino superficialmente chamuscados, y por la penetración de la quemadura podemos medir la fracción de segundo que duró la radiación”. Esta radiación se produjo en el momento de la resurrección. No hay explicación más aclaratoria. Ningún cadáver de la Historia ha dejado su imagen grabada a fuego en el lienzo que lo cubre. Si yo envuelvo un cadáver en una sábana, dejará manchas de sangre, si tenía; de sudor, si tenía; de excrementos quizás. Pero es cierto que ningún cadáver de la Historia graba su imagen a fuego en el lienzo que lo cubre. Cristo grabó su imagen porque resucitó: no hay otra explicación»].
História:

Y hay otro capítulo juzgado más bien débil en la cadena de las verdades de la Sábana Santa, el relacionado con su historia, y en particular con la del primer milenio que va desde el día de la resurrección de Cristo hasta aproximadamente el mil doscientos. Siempre se ha sostenido que la casi total falta de documentos y de indicaciones relacionadas con la Sábana a lo largo de los primeros diez-doce siglos de la era cristiana constituye un elemento contra su autenticidad.

Ahora bien, reuniendo los resultados de sus cuidadosas investigaciones en un volumen editado en 1997, la historiadora y arqueóloga María Grazia Siliato parece dar el paso necesario en este tema, igual que de algún modo el doctor Rodante ya lo había dado refiriéndose a la génesis de la más famosa imprimación de la historia. Siliato, desde el punto de vista histório, responde que no ha existido nunca ese pretendido vacío de documentación para la Sábana en esos siglos. Lo que ha sucedido es que se había buscado siguiendo una dirección equivocada, en Occidente, mientras que casi durante todo el milenio de que se habla, ella ha podido verificar la presencia de la Sábana en el Medio Oriente.

Ella recorre las etapas puntualmente: desde el alba de la Pascua, en la que la preciosa reliquia cristiana es entregada al príncipe de los Apóstoles, para después pasar, mientras crece la hostilidad hacia la Buena Nueva predicada por Cristo, de comunidad en comunidad, del valle del Jordán al de Siddim, el valle donde en un tiempo pasado surgían las ciudades de Sodoma y Gomorra; desde Palestina hasta Edessa, en la actual Turquía, donde queda escondida hasta el año 540, tiempo del rey Cosroe I.

Después de haberla encontrado de nuevo en un pequeño hueco en las murallas de la ciudad, más tarde, pasa a Constantinopla.

[J. Kilmon, en loc. cit., se refiere a que la cara del Hombre de la Sábana y sus rasgos únicos han sido pintados en la iconografía fechada en esos siglos. La superposición de la cara de la Sábana con un icono del siglo VI del monasterio de Santa Catalina, en el Sinaí, muestra 170 puntos de congruencia. También aparecen varios detalles semejantes en una ilustración de Jesús envuelto en la Sábana encontrada en un libro de oraciones de 1192, en Budapest, que demuestran que tuvo como modelo la Sábana Santa].

A primeros del siglo XII, atraviesa el estrecho brazo de mar que enlaza Grecia e Italia, hasta llegar a Marsella, en la Francia confinante con los Alpes Italianos. En las memorias del arzobispo de Troyes, Pierre d’Arcis, escrito hacia el final del siglo XIV, relata la presencia de la Sábana en Lirey, en Borgoña, siendo el primer documento escrito proviniente de Occidente. Encontramos así el eslabón que faltaba, mediante el cual la vida sumergida de la Sábana Santa en Oriente se enlaza con Occidente. Resumiendo, el trayecto se ha desarrollado tocando estas etapas fundamentales: Jerusalén, Edessa, Constantinopla, Atenas, un salto imprecisado de Atenas hasta superar los Alpes, Lirey, Chambéry y por último Turín.

Polen

Recordemos, por último, los estudios de polinología realizados por Max Frei sobre la Sábana Santa, altamente favorables a la autenticidad de la misma.

[J. Kilmon, en loc. cit., ateniéndose a las investigaciones aludidas, asegura que la Sábana contiene polen de 58 especies de plantas, 17 europeas y la mayoría indígenas, algunas exclusivamente, de las zonas del Mar Muerto y Turquía].




2 COMENTARIOS:

Anónimo dijo...

Está mas que demostrado que el carbono 14 no es un metodo 100 por cien efectivo, parece mentira que aún haya quien lo discuta.

Anónimo dijo...

Yo siempre he creido que era real.